
Al igual que con aquel entrañable personaje llamado Gizmo (Gremlins) había que seguir unas reglas básicas para no tener problemas (recordemos que Gizmo no podía recibir luz intensa, ni mojarse o ser alcanzado por agua, ni probar ningún alimento pasada la medianoche), los humanos también estamos rodeados de millones de reglas que son extrañas.
Papeleos, gestiones burocráticas, normas obsoletas y un mundo de apariencias que nos vuelven a veces monótonos y grises… Siempre podemos soñar con que somos Gizmo y huimos de las rutinas. Y nos divertimos. Y el mundo es mejor.
Lo malo es que los sueños son solo sueños. Y la realidad es la realidad.
Creo que voy a revisionarme Gremlins.