Por una de esas casualidades de la vida, tuve ocasión de ver en directo a Christina Rosenvinge hace un par de días en un concierto exclusivo que ofreció para apenas un centenar de invitados en el Hard Rock Café de Madrid. La artista, a la que pudimos ver en buena forma musical, vocal y física, ofreció una hora de canciones de sus dos últimos discos: El labio superior y La joven Dolores, su disco más mitológico y mágico.
Nunca la había visto tocar en directo aunque me había cruzado con ella decenas de veces por el centro de Madrid y siempre pensaba que estaría bien ir a una de sus actuaciones. Lo dicho, hace un par de días se presentó esta ocasión, gracias a ROLLING STONE.

Ciertamente, la música de Christina no es una música generalista ni para todos los paladares. Requiere, cuanto menos, alguna dosis de melancolía y sensibilidad. Espero que no suene pedante, pero lo creo y siento así. Y reconozco que a mí me gustó bastante, a pesar de no ser un forofo total de toda su carrera ni haberla escuchado con la calma necesaria. Enhorabuena a Christina por estos dos últimos álbumes y por el reconocimiento de crítica y público que se va incrementando… ¡y que lleguen muchos éxitos más! Este último disco, La joven Dolores, sobre todo, no tiene desperdicio y merece la pena.
Aquí una de las canciones más trabajadas del álbum, Canción del Eco que explica el mito de Narciso y la ninfa llamada Eco.
(IMAGEN: Detalle del cuadro de John William Waterhouse).

No seguia mucho a Christina pero fue volver a ponerse a cantar en castellano y hecho dos ultimos trabajos buenisimos.
Por cierto que en ese concierto estuvo entre el público Nacho Vegas.
Salud!
Cierto, Nacho estuvo a un metro de donde yo me encontraba (a mi espalda). Por un momento pensé que subiría a cantar algo al escenario con ella. Pero no sucedió. Por eso no he citado su presencia.