Un buena mezcla de paranoia, caos, absorción de fotogramas sorprendentes, giros inesperados, un golpe al cerebro, un viaje por sonidos e imágenes impactantes en una sala de cine… Una película difícil que no deja indiferente a nadie (tanto para bien como para mal).
Todo eso y mucho más es la última obra de Leos Carax, Holy Motors, flamante vencedora del Festival de Sitges 2012.

(ACTUALIZADO: mi crítica en CULTURAMAS, que se publicó coincidiendo con el estreno en España, el 16 de noviembre…)