Caos y desinformación en el Tren de Cercanías de RENFE de Madrid por una avería

A veces da la impresión de que vivir en un país tan excelente como España es como estar en el tercer mundo.

Ayer 12 de enero a las 22:37 monté en un tren de cercanías en la estación de Méndez Álvaro de Madrid, con el fin de regresar a mi casa. Por desgracia, nada más montar, al minuto de salir de la estación, el tren se paró de repente dentro de un túnel. Al instante se fueron todas las luces del tren y quedamos sumidos en la oscuridad dentro del propio vagón. Fuera no se veían sino pequeñas luces de túnel. Cinco minutos, diez minutos, ¡¡¡más de veinte minutos!!! Y nada. Ninguna información. Nerviosismo entre la gente, algunas risas nerviosas y caos pero casi nadie levantado de su asiento. Algunos niños (bebés) y ancianos cerca pero curiosamente eran los que menos se quejaban. ¿Será una avería? ¿Alguien nos ha secuestrado? ¿Han cortado la vía porque se ha tirado alguien? En fin, la gente se dedicaba a especular e iluminar un poco su zona con la luz de sus móviles para pasar el rato lo mejor posible. Al estar en túnel no todos tenían cobertura para avisar en sus casas de que estábamos bloqueados. Repito que nadie nos comunicaba nada. Noté claustrofobia entre las personas e incluso agobios. Yo no soy el tipo más tranquilo del mundo pero reaccioné bien y llevaba música para estar relajado. Lo que peor se lleva es NO SABER QUÉ PASA.

Unos 40 minutos después por fin llega alguien que tiene pinta de ser el maquinista y camina por los pasillos del tren. Va desde una punta a otra cruzando por los vagones para tratar de tranquilizar (sin conseguirlo) porque no explica nada y se va corriendo. “Estamos parados por un fallo. Ahora seguimos”. Se va hasta el último vagón y se encierra en la última cabina. Al poco, parece que trató de arrancar el tren en dirección contraria. Se encendieron las luces unos instantes y de repente… ¡nueva parada y vuelta a la oscuridad!

Otra vez silencio y oscuridad. ¿Esto es una broma? Yo iba en el penúltimo vagón de cinco. Los cinco iban bastante llenos pero no como en hora punta. Seríamos algo más de dos centenares de personas, quizá 300 como mucho. Alguno hasta gritaba medio en broma medio asustado “Aquí nos morimos”. Yo no hablaba con nadie pero de repente me salió el chip de levantarme en dirección al último vagón (donde vi que entró el maquinista) y tras llamar varias veces a la puerta me abrieron. Había dos personas. Pregunté si podían dar datos que tranquilizaran algo.

Pedí que al menos dejaran que quien lo deseara pudiera salir por las puertas de emergencia (a menos de 50 metros teníamos otra vez la parada de Méndez Álvaro en la que nos habíamos montado y se podía llegar perfectamente andando por el margen del túnel). Solo tres trenes habían pasado en dirección contraria y nos vieron pero ninguno se detuvo. La persona que acompaña al maquinista me dice que se niegan a que nadie salga. Siguen sin informar a nadie e insisto así que me dicen: “Es una avería del disyuntor. Nos hemos quedado sin batería”. Solo lo oyen los cuatro que están a mi lado. La gente sigue aguantando sin saber qué pasa aunque la opción avería era la que todos sopesaban.

Todaví me pregunto para qué están las puertas de emergencia si no nos dejan abrirlas y salir, evitando que la gente se asfixie o sufra. Nada. ¿Solución? ¿Qué hacemos? Atención a lo que me responde de nuevo el acompañante del maquinista: “Yo no lo sé. Solo soy el comunicador. Me dicen de arriba que ahora vendrá otro tren al túnel y supongo que cambiaremos a toda la gente allí”. 

¿Qué es esto? ¿Biafra? ¿Groenlandia? Estoy seguro de que en Francia o Alemania esto no ocurre, y menos tras haber transcurrido tanto tiempo (CASI UNA HORA). Averías puede haber. Tomaduras de pelo y desinformación sin ayudar ni apaciguar al pasajero, no. Lo que molesta es que nos traten como borregos, palurdos e ignorantes.

Al fin, el último tren que nos iba a sacar del embrollo llegó después de haber pasado una hora de la avería. Además de que venía lleno de gente y lo terminamos de abarrotar, lo peor es que nos llevaron otra vez en dirección contraria a la que habíamos tomado y nos tuvieron un buen rato esperando al tren definitivo en Atocha, estación central en Madrid.

Allí hubo que esperar a que nos volvieran a recoger para hacer el trayecto final de nuevo. Eso fue a las 0:24 de la noche ya del día 13 de enero. Resultado: CASI DOS HORAS de retraso total para todos. Este post es para mostrar mi cabreo con la ineptitud de la gente que trabajó en RENFE la noche del 12 de enero de 2010 en Cercanías Madrid, línea C-5, estación de Méndez Álvaro, 22:30 horas aprox. Creo que cuando reflexionen descubrirán que se tomaron las decisiones muy tarde y mal. Ya lo saben, viajen con RENFE, toda una garantía (hasta que las cosas van mal y no hay capacidad de reacción).

NOTA: La foto que ilustra ahora el post no es mía. Es de Internet de un día cualquiera. Tengo fotos propias de móvil de la situación vivida pero por respeto a los pasajeros que salen en ellas NO las voy a colgar.

SIENTO EL POST LARGO. Los dos próximos son de cine: La nueva de SHERLOCK HOLMES y ENTREVISTA A ELENA ANAYA. Espero que compensen este desahogo que me he marcado… tenía que hacerlo. Ya me siento mejor.