Crítica de ‘Contagio’: Soderbergh consigue un sólido filme sobre la extensión de un virus mortal

Hoy viernes 14 de octubre llega a la cartelera española la interesante última propuesta de Steven Soderbergh (Traffic, Ocean’s Eleven…), titulada Contagio. Gracias a una atmósfera adecuada, donde un potente virus se propaga extrañamente a nivel mundial, vemos desfilar en un filme coral a actores de primera talla internacional como Matt Damon (El indomable Will Hunting, El talento de Mr. Ripley, Invictus), Kate Winslet (Revolutionary Road, El Lector), Jude Law (Closer, La Huella, Sherlock Holmes), Gwyneth Paltrow (Seven, Two Lovers) Marion Cotillard (Midnight in Paris, La Vie en Rose) y Laurence Fishburne (The Matrix, Mystic River).

Sin embargo, para no llamar a equívocos, hay que añadir que a pesar de este reparto, el verdadero protagonista de Contagio no es ninguno de ellos de modo individual, y me atrevería a decir que ni siquiera todos en bloque. El líder de toda la tensión es el virus invisible que se extiende y que Soderbergh filma con habilidad a través de los ojos del resto. La situación para cada uno es distinta y el público no se identificará 100% con ninguno pero tampoco se aburrirá viendo sus vicisitudes. Jude Law y Kate Winslet son quizá los personajes más desdibujados y Damon y Fisburne a los que más atención se les dedica.

Contagio es, sobre todo, una propuesta sólida y efectiva con los alardes justos. Huye de las comparaciones con otras cintas del género que se vuelven interminables y confusas. Aquí el único pero es algún tramo denso que pueda desviarnos un poco de la historia, pero no sucede más que puntualmente. El plano (flashback) final también puede ser innecesario. Pero poco más se le puede achacar.

Que nadie malinterprete con esto que es la “maravilla del año” (creo que le falta algún pequeño peldaño)  pero sí es una película muy solvente y quizá de las mejores que se han rodado en bastantes años sobre catástrofes de un modo cercano al realismo y condensando al mismo tiempo entretenimiento e interés sin artificios exagerados. Bien por Soderbergh y más cuando llevábamos semanas sin ver algo internacional y comercialmente tan notorio… (salvo La Deuda).