Lección de psicología con ‘Soltando lastre’ y ‘Memoria de jóvenes airados’, de Loquillo

Hoy toca un parón al mundo cinéfilo y literario para reflexionar (y lo siento pero este post no admite comments).

Conversando recientemente con alguien bastante docto en materia de psicología descubrí algunas claves que  ayudan a mejorar el comportamiento personal. Alguna de ellas coincide con fragmentos musicales de canciones que te acaban encajando y pensé en algunas de Loquillo.

Loquillo es un artista que podrá o no gustar a muchos pero su personalidad, libertad y carisma están por encima de toda duda.  Muchos de los que puedan criticarle no llegarán jamás a tener ni la décima parte de su independencia. Esa es una de las cosas que más admiro de él. Excelentes me parecen sus discos Balmoral, Arte y ensayo, Feo fuerte y formal o Hermanos de Sangre. Un par de canciones de este artista que sirven como ejemplos purificadores cuando las cosas se tuercen:

1.La canción SOLTANDO LASTRE (2001) no es de las más conocidas pero tiene una letra brutal. Un tema que puede llegar a herir hasta al tipo más optimista (y yo nunca lo fui). Comentada por el propio Loquillo: “El tándem formado junto al poeta Gabriel Sopeña ha dado en los últimos años sobradas muestras de talento. A menudo se nos reconoce como exponentes del llamado Rock adulto español que tantos esquemas rompió durante los 90. El paso del tiempo y la soledad en las grandes ciudades siempre han sido tema recurrente de las temáticas de nuestras canciones”.

Buena explicación, pero encierra mucho más. Ahora me acuerdo de aquella breve subida en globo en la Sierra del Segura, con el cielo entre neblina, y con compañeros de prensa como José Manuel Serrano Cueto (uno de los mejores tipos que he conocido). Fue un viaje fugaz y allí debíamos haber comenzado a soltar lastre. (La foto del post es el globo real al que subimos).

Ya no tocan la música de antes
No tengo amigos, no tengo amantes
pero guardo en mis bolsillos un par de diamantes
aquí me tienes, soltando lastre…

2.Cuando uno se siente dolido, traicionado o dañado, una de las opciones menos dolorosas es la de perdonar para no ser rencoroso. Está bien, pero tampoco hay que olvidar.  Quien te la ha jugado por equis razones puede volver a fallarte y a nadie le gusta que se la jueguen continuamente. Se puede optar por ser un joven airado y lo importante es que nunca se pierda la memoria. Y yo de eso tengo bastante.

¡Gracias por estos grandes temas, Loquillo y tu ayuda indirecta!

MEMORIA DE JÓVENES AIRADOS (2008)