Entrevista a José Manuel Serrano Cueto: ‘No releo mis libros, me producen incluso dolor’

Conocí por casualidad a José Manuel Serrano Cueto cuando me llamaron para una entrevista en el grupo G+J. Yo no sabía que aquel chico con aspecto serio pero afable y sonriente acabaría siendo compañero mío de trabajo durante un tiempo. Y además, amigo. Lleva a su tierra, Cádiz, muy dentro del corazón y contagia su amor por el cine a los que tienen la suerte de rodearle. Me pidió hace meses una entrevista “para desahogarme y contar cosas que me apetece contar”. Cumplo mi promesa,  aorovechando que acaba de comenzar el rodaje del documental  ‘Contra el tiempo’. Serrano Cueto se desnuda y se muestra más sincero y directo que nunca. Espero que les guste.

*Con tan solo 34 años has trabajado en múltiples lugares y desempeñado diversas y curiosas tareas pero ¿Quién es realmente JMSC?
Un chaval que nació en un barrio obrero de Cádiz y que intenta ser mejor persona cada día.

*¿Qué trabajo o profesión no volverías a desempeñar jamás en la vida, salvo que no te quedara más remedio para subsistir?
El de vigilante de seguridad. No fui vigilante con chapa, pero sí estuve en el equipo de vigilancia de El Corte Inglés de Callao, en Madrid, y luego en una nave abandonada en Alcorcón. Esto último era más llevadero, sobre todo porque estaba solo y tenía ordenador y tele, pero lo de Callao fue otra cosa. Teníamos movidas todos los días. Te puedo contar decenas de anécdotas a este respecto, pero para no aburrir te contaré sólo una: un día me enganché a la espalda de un individuo enorme que había salido corriendo desde el supermercado cuando el vigilante intentaba pararle porque supuestamente había robado. Tuve que atenazarle los brazos desde atrás para que no golpeara a mi compañero. Y yo ni tenía preparación ni nada, como el resto de los compañeros que trabajaban allí sin chapa y se dejaban el tipo por unos míseros euros. Tengo que decir que mi relación con ellos fue muy buena en la mayoría de los casos y que los vigilantes solían portarse con educación; pero a mí me bastó con las pocas veces que vi pasarse de la raya a alguno. Además me daba realmente igual que se robase en El Corte Inglés.

*¿Qué sueño te hubiera gustado cumplir desde niño y aún no has alcanzado?
Desde niño siempre quise ser actor. Ese ha sido el gran sueño de mi vida… Y mi gran frustración, pero una frustración que con el paso del tiempo he ido transformando. O sea, he conseguido que no me martirice tanto el hecho de que hoy no sea actor, sobre todo porque he tenido otras opciones que también me han gustado mucho. Es más, en vez de quedarme con resquemor hacia los actores, con cierta envidia, sigo amando el mundo de la actuación y a quienes participan de él. Pero en realidad no soy actor porque no he hecho lo suficiente; porque, si te digo la verdad, el complejo que he sentido siempre con mi voz me ha frenado en muchas ocasiones. En Cádiz estuve en un grupo de teatro mucho tiempo, luego en la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga hice de actor para mis compañeros… Pero siempre estuve disponible cuando no tenía que pasar una evaluación porque me daba pánico que me dijeran: “tienes una voz muy cascada, tienes nódulos, tienes que ir a que te vea el foniatra…”. Hoy guardo una carta de un foniatra en la que se dice que no tengo absolutamente nada, que mi voz es así y punto. Nunca había contado esto, la verdad, pero lo hago ahora porque así me demuestro a mí mismo que es verdad que he superado mi complejo y que el mundo no se acaba si los sueños no se cumplen. Hay muchas más opciones para soñar.

*Probaste a estudiar Filología Hispánica pero no la terminaste. ¿Te gustaría retomarla algún día?
No, no, yo estudié Filología Hispánica porque tuve un año muerto. O sea, cuando terminé C.O.U. me metí en la universidad de Cádiz mientras esperaba para presentarme a las pruebas de la Escuela de Arte Dramático de Málaga. A mí no me gustó nada lo de la Filología, sobre todo por los profesores, que me cansaban notablemente. Me pasaba lo mismo en el instituto. No puede ser que a mí, que me entusiasma la literatura, que he leído siempre, las clases de Literatura en el instituto me sacaran de quicio por lo muermo que eran. Y lo mismo con Mitología en Filología Hispánica, por ejemplo. ¡Cómo se puede enseñar Mitología leyendo unos apuntes aburridísimos! La motivación que transmitía la profesora era nula. O sea, que ni siquiera terminé el año porque aquello no era lo mío. Mi mundo iba por otro lado.

*¿Desde cuándo se despertó en ti el amor por el cine?
No recuerdo cuándo. Si echo la vista atrás siempre me veo a un niño yendo al cine o disfrutando de las películas en casa. Siempre digo que me aficioné al género de terror gracias a TVE y al ciclo de la Universal que programó hace años, pero si me esfuerzo más creo que fue Gene Kelly bailando y cantando bajo la lluvia quien me dejó anonadado. Durante algún tiempo intentaba emularle de camino al colegio.

*¿Cuáles son tus referentes como cinéfilo y cinéfago (directores de cine, críticos y escritores)?
Muchos y diversos. Me entusiasma el ciclo de terror de la Universal, por ejemplo, pero también el neorrealismo italiano y la comedia berlanguiana. Me gusta John Ford, Billy Wilder, Hitchcock, Truffaut, Antonioni… Me entusiasman George A. Romero, John Carpenter… Y Richard Fleischer, Richard Lester, John Milius… Y Sergio Leone y Sergio Corbucci. Y Coppola y mucho, mucho, Scorsese… ¡Es que me gusta el cine!

*El gusanillo de la interpretación/dirección te picó en Málaga desde adolescente… ¿tenías claro que este era tu mundo desde el principio, fuera en la faceta que fuera?
No, el gusanillo me picó en Cádiz siendo niño, concretamente el día que me subí a un escenario en el colegio y dije una frase, “¡cubiletes de sidra de Grazalema!”, con tal gracia que el público se echó a aplaudir. En ese momento sentí algo y ya pensé que quería dedicarme a eso. Ya ahí, y estoy hablando de cuando estaba en quinto curso quizás, le dije a mis padres que quería ser actor. Y ellos jamás se opusieron; es más, siempre me han animado. He tenido el apoyo de ellos siempre. A lo mejor tiene algo que ver el hecho de que mis abuelos tuviesen un pasado feriante, no sé… Así que, como te dije antes, me metí en todos los tinglados gaditanos relacionados con el teatro y recalé en Esfinge, un grupo de teatro fundamentalmente de marionetas que dirigía Fernando Campillo, profesor de Latín en el instituto. Allí estuve como cinco años, recorriendo con la furgoneta toda la provincia de Cádiz y montando el guiñol en calles, plazas, colegios… Fue precioso. Aún me acuerdo de un personaje para mí fundamental, el pirata Garrapata: “oé, oé, el pirata Garrapata, oé, oé, come sardinas en lata…”. Luego, con el paso del tiempo, y quizás coincidiendo con ese complejo que empezaba a tener con mi voz debido, debo decirlo, a la “sensibilidad” de algunos profesores de teatro, me fui interesando por la dirección. Y estudié dirección en la ESAD de Málaga. Y fue una magnífica experiencia. Hoy me alegro de ello porque ahora casi me apetece más dirigir que actuar.

*Además de más de 10 libros sobre cine, has colaborado en múltiples publicaciones con textos críticos sobre el séptimo arte ¿Te consideras más escritor que crítico o viceversa?
Me considero escritor. En mi casa nunca faltaron los libros, fundamentalmente gracias a mi hermano mayor, Antonio, también escritor, aunque él de cosas más serias y de muy buena literatura. Desde pequeño me gustó escribir y ya en la adolescencia comencé a practicar mucho más e incluso a publicar en revistas culturales. Y publicaba poesía y relatos, sobre todo, aunque también alguna cosa de cine. En lo de publicar tuvo mucho que ver un grandísimo amigo recientemente fallecido: el poeta Antonio Rodríguez Lorca. Con Rodríguez Lorca aprendí muchísimo, no sólo de literatura, sino también de la vida…. A su lado tengo anécdotas de todo tipo. Gracias a él pude conocer el mundillo cultural gaditano en sus diferentes caras y frecuenté las tertulias literarias de la ciudad. Cádiz es una ciudad con tradición tertuliana y a mí aquello me fascinaba. A mí me encantaba ir los jueves al Hotel Francia París, por ejemplo, para asistir a las lecturas que organizaba Rafaela Becerra. Fue entonces, en esa agitación cultural mía, cuando fundé junto a un amigo, Diego Vidal, la revista Unicornio. Esta publicación tuvo dos etapas: una más fanzinera y otra más elegante. En esta última llegaron a publicar Fernando Quiñones, Antonio Gala, Carmen Martín Gaite… Esta segunda etapa, de la que me encargué ya en solitario, pagaba la revista con lo poco que conseguía de patrocinios y sobre todo con mis ahorros. Es curioso porque tenía como una doble vida entonces: por un lado ésta, más intelectual, y por otro una más gamberra relacionada con el barrio de Guillén Moreno en el que me crié. Creo que aún hay algo de esta dualidad en mí.

*¿Te arrepientes de haber publicado algún título? ¿Reniegas de algo que escribieras en el pasado?
Renegar no reniego de nada; arrepentirme, pues sí. Nunca me he creído eso que dice la gente de “yo no me arrepiento de nada”. Siempre me ha parecido como una justificación para no reconocer los errores… Yo sí me arrepiento de algunas cosas, pero en relación a lo que me preguntas me arrepiento de haber tenido prisa, de no haber sido capaz de frenar mi incontinencia creadora… No hubiera publicado mis primeros libros literarios con Tántalo, por ejemplo, la asociación que dirigía Rodríguez Lorca, pero sobre todo porque no era necesario hacerlo. Eran balbuceos, en algunos casos mejores que otros, pero al fin y al cabo balbuceos… De aquella época me quedo con algún poema suelto mío, como por ejemplo “Cuánto te echo de menos, Khayyam” publicado en Unicornio. Lo demás no me importaría que se quemara… Mira, a mí en realidad no me gustan mis libros. Pocas cosas de las que he escrito me satisfacen y casi nunca completas. No releo mis libros. No puedo soportarlo. Me producen incluso dolor.

Ahora ya no tengo tanta prisa. De hecho tengo el firme propósito de distanciar mis publicaciones. Quiero, y aquí muchos colegas se pondrán contentos, cumplir con los contratos que tengo pendientes y dedicarme, si es posible, a reeditar lo ya publicado. Seguro que si me lee Pedrero Santos no se lo cree. Me apetecería perfeccionar lo ya publicado más que publicar de nuevo.

*¿Algún consejo para quienes soñamos con publicar algún día?
Que no tengáis prisas. Hay que tener todo el tiempo del mundo no sólo para escribir un libro, sino luego para revisarlo una y otra vez. Fíjate que yo tengo dos novelas empezadas ¡desde hace más de 10 años! En esto sí que no he tenido prisa, ¿ves? Le tengo mucho respeto a la literatura y hasta que no esté completamente convencido de que merecen la pena, no haré nada por que se publiquen. Por otro lado hay que inmunizarse frente a las críticas, lo que no quiere decir que no se les haga caso. Hay que estar atentos a lo que se dice de la obra de uno porque a veces se puede tener razón, pero lo que hay que intentar es que no afecten demasiado los comentarios de otro hacia un trabajo al que le has dedicado mucho tiempo. Yo estoy inmunizado. De mis libros se han dicho cosas muy buenas y otras realmente nefastas, pero lo que más me jode son los críticos que no se atreven a decir lo que piensan realmente; esos a los que no les ha gustado el libro y únicamente lo dicen entre líneas, sin mojarse. No me van las medias tintas. Quiero que se sea sincero conmigo porque yo soy el crítico más duro conmigo mismo.

*Sobre las editoriales. Mójate. Nunca más publicarías con…
Alberto Santos, por supuesto. Ni aconsejo a nadie que publique con él.

*Ahora abordas tu ‘pasión por el cine’ desde la difícil postura de un director. ¿El asunto te impone miedo? ¿Respeto? ¿Cómo afrontas el reto?
Me angustia, pero sobre todo me angustia porque el cine es algo muy delicado… Cada día pienso que la película puede irse finalmente al traste por algún motivo que yo no puedo controlar.

*Tu primer largometraje documental como director, Contra el tiempo, es un proyecto con mimbres fuertes pero una productora pequeña ¿Sueñas con dar el salto al cine profesional? ¿Qué expectativas llevas depositadas con él?
No sé a qué te refieres con lo de “profesional”. La productora es pequeña, pero es profesional. Su impulsor, Carlos Taillefer, lleva más de 30 años en la profesión y desde luego se está moviendo en esto como un profesional. El equipo técnico es absolutamente profesional. Yo soy el más neófito en esto, la verdad. El material en que rodamos es cine y digital… Mis expectativas son tan básicas como inciertas: terminar la película y estrenarla.

*¿Cómo conseguiste la financiación para llevar a cabo el proyecto?
No he tenido nada que ver con eso. Es cosa del productor.

*Tuviste la suerte de conocer de cerca al desaparecido Paul Naschy. ¿Te quedaste con ganas de haberle dicho algo?
Sí, le conocí y no he me quedado con ganas de decirle nada porque lo que tenía que decirle se lo dije a través de una columna en Scifiworld que sé que leyó. Sí me hubiera gustado tener más tiempo para charlar con él, sobre todo para oírle, para conocerle mejor como persona.

*Guionista de TV y colaborador en emisoras de radio son otros aspectos de tu profesión que has abordado… ¿Cómo has podido abarcar tantas facetas: labia, contactos, valor, carisma?

Los contactos no te sirven de nada si no te los curras… O sea, puedes conocer a mucha gente pero no consigues nada si no intimas de alguna manera o tienes cierto poder para dar algo a cambio. Yo siempre he ido a mi bola. De hecho te puedo decir que el primer reportaje profesional que publiqué, por el cual cobré, fue en la revista GEO hace ya unos nueve años. ¿Sabes cómo me salió? Pues había enviado un c.v. a la redacción cuando llegué a Madrid y al tiempo me llamaron para decirme que tenían unas fotos sobre teatro kathakali y que como yo estaba formado teatralmente quizás supiera del tema. Les dije que sí y lo escribí. No les conocía de nada. Lo que he hecho es tocar a todas las puertas posibles. Se han abierto muchas, pero te puedo decir que son muchísimas más las que ni siquiera se han entreabierto.

Arriba me he referido a mi primer trabajo “profesional” y he remarcado “por el cual cobré” aposta. Uno puede hacer algo muy bien, absolutamente perfecto, pero si no cobra por ello no es profesional. El DRAE dice: “Dicho de una persona: Que practica habitualmente una actividad, incluso delictiva, de la cual vive”. Si uno no cobra por su trabajo no es un profesional. Y remarco esto especialmente para denunciar que haya revistas nacionales que no paguen a sus colaboradores. Luego se gastan dinero en otros asuntos, pero para los colaboradores nunca hay presupuesto. Yo por esto no paso. A día de hoy no quiero publicar en ninguna revista nacional que no pague. Y lo que me molesta es que luego vendan la moto de que son “profesionales”. No lo son porque no pagan a quienes les hacen los contenidos. Para escribir de gratis escribo en un fanzine, qué coño. A mí me llama la gente de Zerebros, por ejemplo, y si tengo tiempo y me dejan libertad pues les escribo algo, como ya he hecho, pero me niego a escribir para revistas a todo color, con buena calidad de papel, que se venden en todos los quioscos de España, etcétera, etcétera, pero no disponen de una partida de presupuesto para pagar a los colaboradores. Sinceramente, esto me parece una falta de respeto y no creo que deba permitirse.

*Más sobre el mundo editorial. Tu libro de referencia sobre cine y tu libro favorito de todos los que has escrito.
Sobre cine, El cine según Hitchcock, la Guía del Cine de Carlos Aguilar, Las estrellas de nuestro cine de Aguilar y Genover… De los míos, De monstruos y hombres.

*Defínete en cuatro palabras
José Manuel Serrano Cueto.

*Algo malo de ti que cambiarías si pudieras
Buff… No sé; es que en realidad yo me gusto mucho… No, no… Por ejemplo me gustaría ser menos cobarde y menos preso de mí mismo.

*¿Qué cosa es la que más te cuesta perdonar?
A mí no me cuesta perdonar. No soy rencoroso. Todavía no me ha hecho nadie nada tan grave como para no perdonarle. Pero hay algo que no soporto y es que le tomen el pelo a uno y en esta profesión hay mucho listo. Son “listos” algunos editores que no quieren pagarte, algunos directores de revista que tampoco… Hay mucha gente que quiere que trabajes para ellos de gratis y que no cumplen con lo que prometieron. A mí esto me jode enormemente. Me parece amoral, vergonzoso.

*¿En qué ámbito artístico te sientes más seguro?
Pues fíjate… Como escritor sigo sin sentirme seguro. Es más, cada vez me cuesta más. Yo creo que me siento seguro dirigiendo. Cuando he dirigido teatro me he sentido especialmente bien, quizás porque en el fondo es realmente lo que me gusta. No sé. De todos modos cada cosa tiene su momento y su lugar.

*¿Percibes hipocresía y amiguismo en los círculos del mundo editorial?
Parece que esto es un tópico, pero la verdad es que sí se percibe. Nunca he entendido que haya gente que acuda a uno cuando está empezando en algo y luego, cuando ya ha medrado, se olvide de que existes. A mí me ha pasado esto varias veces. Siempre que he podido, y dentro de mis posibilidades, he echado un cable a quien me lo ha pedido. Y no es que lo haga para que se me dé algo a cambio, pero al menos no quiero que se me desprecie. Y a mí a veces se me ha despreciado, no sé si de forma consciente o inconsciente, pero yo lo he sentido así. Luego está el tema de los grupos. Evidentemente hay círculos muy claros dentro de la crítica o de los escritores. Y es muy difícil entrar en ellos si vas por libre. Cuando llego a Madrid  de repente publico varios libros y estoy en varias revistas a la vez, cosa que dejó extrañado a algunos que se preguntaban que quién coño era yo. A mí un colega me llegó a preguntar una vez: ¿pero tú de dónde sales? No le cabía en la cabeza que hubiera publicado ya tres libros entonces y no me hubiera visto nunca la cara. No pertenezco a ningún grupo y cuando he comenzado a pertenecer a uno me he retirado a tiempo. No me gusta. Al final el grupo acaba fagocitándote. Lo poco o mucho que he hecho me lo he currado yo.

*¿Y en los del mundo del cine?
Hasta el momento el mundo del cine lo he vivido desde fuera; o sea, más como cronista que como participante directo de la profesión. Me imagino que en todos lados se cuecen habas y sé lo que me cuentan los actores y los directores, etcétera.

*¿Cuál ha sido tu desilusión más grande dentro de ambos “mundillos”?
Hombre, mi desilusión más grande, y esto lo saben muy bien aquellos que están muy cercanos a mí, es haber apostado por un proyecto desde el comienzo, ayudando con mi trabajo, con mis contactos, jugándome el tipo incluso en alguna ocasión y haberme encontrado luego, cuando las cosas han ido mejor a este proyecto, con una cierta indiferencia hacia mi persona. Me refiero en concreto a una revista.

*¿Consideras que este mundo de redes cinéfilas es pequeño y realmente casi todos se conocen o se acaban conociendo en él?
Por mucho que quieras ir de solitario creo que todos nos conocemos o al menos sabemos quién es quién.

*Tu juventud transcurre entre Málaga y Cádiz, trufada por el teatro, el gusanillo de la literatura y el mar… ¿qué queda de aquel José Manuel?
Queda el deseo de que querer volver a ser algo de lo que fui.

*Sueles recordar a menudo a los que te rodean tu tierra gaditana. ¿Qué tiene tu amada Cádiz que no tengan Madrid, Barcelona u otras grandes ciudades?
Yo recuerdo mucho a Cádiz, Cádiz me recuerda poco a mí… Hace años me dijo Fernando Quiñones que él siempre intentaba meter a Cádiz en todo lo que escribía. Yo hago lo mismo: ya sea hablando de cine, de fantasmas, de lo que sea, Cádiz está presente de algún modo. Alguien puede coger mis reportajes y mis libros y hacer la prueba. Por ejemplo, en Zombie evolution hablo de las chirigotas, pero así en todo lo que escribo. Para mí Cádiz tiene algo esencial: es la tierra en la que nací y me crié y esto ya es mucho. Cuando voy a Cádiz siento el mar, lo huelo, paseo por sus callejuelas y me gusta el ambiente medio de pueblo que tiene el casco antiguo.

Y me da lástima que cuando he publicado algún libro me dediquen más atención en Málaga, donde sólo viví los años de estudio. Salvo Horrormanía, que sí tuvo repercusión en la prensa gaditana, el resto ha pasado sin pena ni gloria. La Voz de Cádiz me ha apoyado mucho, eso sí, pero el resto de la prensa, de las radios, de las teles, no. Y esto, quieras o no, duele.

*El corto Río Seco, que dirigiste, es algo de lo que no siempre sueles hablar. ¿Tienes alguna espina clavada con ese asunto?
Bueno, la espina es que creo que su productor, Aldo Sambrell, no se portó del todo bien conmigo. Me jugó una mala pasada y se quedó con el montaje final sin darme la oportunidad siquiera de que reuniera a todo el equipo para ver el que habíamos hecho previamente a ese. Pero, mira, y  aquí doy fe de algo que dije anteriormente: no soy rencoroso. Me olvidado de esto ya y por eso quiero, deseo que Sambrell esté en mi largometraje documental. Sigo teniéndole aprecio.

*Sitges ha popularizado un personaje al que tú das vida: Johnny Putrido, que cuenta con un diario propio: Diario de un zombie. El éxito de Johnny (incluso hay figura del personaje) ¿eclipsa tus otros aspectos cotidianos?
Este es otro tema controvertido. A mí la gente de Scifiworld me propone crear un blog de cine para su portal y les digo que no, que no me apetecía hablar de cine porque ya lo estaba haciendo en multitud de sitios. A cambio les propongo “matarme” para resucitar como zombi y escribir ese diario. Y lo hacemos. Luego surge la posibilidad de ir a Sitges a dar una charla de cine zombi, pero lo enfocamos desde el punto de vista de Johnny Putrido. Me fui a Sitges y monté el espectáculo con un magnífico maquillaje de Javier Aliaga. Les propuse a los de Scifiworld publicar un libro sobre las andanzas de Johnny y me dijeron que sí, que lo veríamos… Pasó el tiempo y no sabía nada de ellos. Una vez Luis, el director de Scifiworld, me comentó que si alguna editorial se interesaba por el personaje a él no le importaría. Así que, como ellos no daban bola con el libro, le propuse la historia a Dolmen y se lo dije a Luis. Esto les molestó no sé muy bien por qué… Me volvieron a decir que estaban interesados por el libro y aún estoy esperando, aunque ya no me apetece nada. De hecho, el día 6 de enero acabé definitivamente con ese blog. Respecto a la figura, yo ni la he visto. Creo que sólo existe una y está en Galicia.

*¿Qué es para ti PASION POR EL CINE, página de la que eres director editorial?
El blog de cine de la empresa editorial en la que trabajo.

*¿Se puede tener amigos en el mundo del celuloide y las letras o es mejor buscarlos fuera?
Mis mejores amigos no están en el mundillo, quizás porque hay demasiados intereses. Me llevo bien con tres: Pedrero Santos, y fíjate que él, en realidad, es alguien que ha entrado tarde en el oficio; Carlos Tejeda, exactamente lo mismo: y tú, vaya, porque eres un tío que también va por libre.

*¿Te gustaría realmente vivir una realidad paralela donde fueras Putrido y José Manuel fuera solo el alter ego? ¿Por qué?
Bueno, no. A mí me gusta ser José Manuel, lo que pasa es que Putrido me permitía distanciarme de mí mismo y verme con cierta objetividad.

*Tres películas de terror que nadie debe perderse
El doctor Frankenstein, La noche de los muertos vivientes y La matanza de Texas.

*Tu género de cine menos favorito y por qué
El musical. Soy muy quisquilloso con esto. Eso de que se pongan a cantar y a bailar en cualquier momento no va conmigo… Eso sí, los musicales que me gustan me gustan muchísimo y suele coincidir que Gene Kelly está en ellos: Cantando bajo la lluvia, Un americano en París… Y El mago de Oz.

*Actores españoles e internacionales que más admires
Robert de Niro y Al Pacino siempre. Jack Nicholson, Mickey Rourke, Dustin Hoffman… Italianos, Vittorio Gassman, Nino Manfredi… Españoles, Paco Rabal, Fernando Rey y Fernán Gómez.

*Alguna película española que adores y otras tantas que no soportes
Adoro las primeras comedias de Berlanga y tengo especial cariño al cine de Mario Camus: Los santos inocentes y La colmena. No soporto las comedias juveniles.

15 pensamientos en “Entrevista a José Manuel Serrano Cueto: ‘No releo mis libros, me producen incluso dolor’

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  3. Pues sí, una entrevista estupenda. Pero si yo he vivido toda mi vida a un paso del barrio de Guillén Moreno! Justo al otro lado de la pasarela 😛 Nos hemos debido cruazar mil veces.
    Lamentablemente creo que es cierto que Cádiz se acuerda mucho de sus hijos…

    • Creo que Cádiz sí se acuerda de sus hijos. Cada vez que ha salido algún artista, escritor…se les ha dado de un modo u otro un merecido homenaje. En la entrevista José Manuel dice que la mayoría de sus obras han repercutido más en Madrid y Málaga creo que depende mucho del tema que trata del número de lectores que les gusta ese tema y de la publicidad del libro. Cádiz Oculto ya va por la tercera edición y sigue en los escaparates de las librerías y siguen comprándolo quizáz ni en Madrid ni en Málaga halla tenido esa repercusión y es lógico

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  6. No si se ha publicado pero por si acaso lo digo otra vez. La entrevista me ha gustado me parece indigno que hallan empresas que no pagen a sus colaboradores pues se lucran entre otros de ellos los cuales tambien estan trabajando aunque no sean colaboradores del salvame. En cuanto a arrepentirse de cosas, todos lo hacemos pero como a todo debemos sacarle su punto positivo para aprender a no errar. Y bueno otra cosa que queria decirle a Jose Manuel con permiso de los respectivos conyuges es que tiene una voz bonita y sexi. Saludos desde Cádiz

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