Crítica de ‘El Castor’; Un peluche como posible elemento salvador

Hoy se estrena en España El Castor (The Beaver), tercera película de Jodie Foster como directora y que acaba de proyectarse el pasado Festival de Cannes. La que fuera ganadora de 2 Oscar brinda a su amigo personal, Mel Gibson, un regalo en forma de resurrección personal que éste nunca debería olvidar. Sin duda, Gibson es el absoluto protagonista de El Castor y gracias a esta película resurge interpretativamente en un papel que le permite la exorcización de sus fantasmas y problemas que venía arrastrando en la vida real y por los cuales estaba de capa caída en Hollywood, con una reputación más bien a la deriva. Gibson ha vuelto por todo lo alto como actor.
 

Un viejo castor de peluche puede ser suficiente para demostrar a todo el mundo que la vida puede tener una salida aún estando en el fango más oscuro, que en el caso del protagonista es la ignorancia de los suyos. Además de a los citados Foster y Gibson encontramos a los jóvenes Jennifer Lawrence (nominada al oscar a la mejor actriz por Winter’s Bone) y Anton Yelchin (Terminator Salvation, Star Trek) en una trama paralela de amor de instituto algo menos atractiva.

Con la aparente simpleza de un guión estudiado para intentar provocar por momentos la lágrima fácil, puede calificarse cuanto menos de filme melodramático interesante y por momentos muy logrado. Una marioneta con forma de castor es el modo humano casual, a modo de terapia personal, que tiene Walter (Gibson) para relacionarse con su familia destruida, pero también con el resto del mundo en general y con él mismo en particular. Argumento cuanto menos curioso y que funciona bastante.

Si bien es cierto que El Castor no pasará a la historia del cine reciente de Hollywood como la mayor obra dramática familiar del siglo, reafirma que Foster nunca fue tan mala directora como algunos apuntaban y además deja buenas maneras interpretativas -tanto ella como el resto del elenco- devolviéndonos además a un Gibson muy bien adaptado a un papel estupendo. Pocos pensaban que Gibson podía regresar… y lo ha hecho.

3 pensamientos en “Crítica de ‘El Castor’; Un peluche como posible elemento salvador

  1. ¿Quieres decir que en ningún momento empuña una Beretta y le revienta la cabeza al peluche de cuatro tiros? Jo, Hollywood ya no es lo que era (por una vez, por suerte).
    Un abrazo.

  2. Foster fue una niña prodigio, un cociente intelectual elevadisimo, sobre exigida por su flia.

    no interesa.

    EL CASTOR me pareció una buena película, trata bien el tema de familias con personas enfermas de depresión, las cuales no son comprendidas, se interpretan sus actitudes como de pereza, cuando la depresión es la enfermedad de “falta de voluntad”.

    Se toca varias veces la pereza en la película, como cuando la chica le entrega todos sus trabajos al hijo de Walter (Gibson) y le dice que no tiene pereza Que vea el esfuerzo con el que trabaja, una comparación o demostración de una persona activa sin depresión.
    tambien se toca el tema de lo heredable de la predisposicion de la enfermedad.

    en suma: me parecio buena pelicula, me gusto.

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