Lecturas veraniegas: ‘Cándida Diplomática. Con MAYÚSCULAS’, de Helena Cosano

Hace mucho que no hablo de libros por aquí y ya va tocando. Más que nada, para hacer una recomendación de una obra que tuve ocasión de leer en esta etapa veraniega.

Es muy difícil, a pesar de lo que pueda parecer por el volumen de lanzamientos, publicar novelas en España. Por eso, me alegró saber hace meses que la escritora y diplomática Helena Cosano, a la que ya conocía de hace tiempo, iba a lanzar su primer libro ante el gran público con una editorial potente: Algaida (del grupo Anaya). Helena ya había publicado dos obras (y yo había leído las dos): Mariposas y Tres reencuentros y nueve días de amor teórico.

Ahora, llega Cándida Diplomática CON MAYÚSCULAS (nombre oficial del libro), que muestra una madurez mayor que en sus dos anteriores obras y que oficialmente es su primera gran obra de cara al público mayoritario.


Viajera empedernida, habilidosamente capaz de mantener conversaciones interesantes y experta en el dominio de varios idiomas, Helena logró su plaza de diplomática hace años. Ahora, su apuesta como escritora deja patente que tiene talento y es justo que haya llegado para quedarse.

Cándida Diplomática viene apadrinada (mejor dicho, “amadrinada”) por la respetada y contrastada escritora Eugenia Rico. Es una obra que se lee con placer por su amena estructura. Los personajes no son demasiados y la trama es aparentemente sencilla pero bien trabajada, sin descripciones de relleno. Describe con ironía y sutileza situaciones rocambolescas que se viven en una Embajada a través de una protagonista muy cándida (que hace honor a su nombre). El sueño de vivir bien en una posición diplomática se puede ver frustrado o dañado con un montón de inconvenientes, como el de acabar en la última parte remota del globo (un país ficticio llamado Japutistán que recuerda enormemente a Kazajistán, donde la propia Helena llegó a ejercer de diplomática).

Sin quedar claro del todo que haya referencias autobiográficas, la novela demuestra que Helena Cosano domina los entresijos de los textos y las situaciones absurdas que la Administración a veces pone ante los seres humanos.

El villano, el personaje mejor retratado de la novela además de la protagonista Cándida, es un jefe tirano, machista, sexista y con tendencias al mobbing. Todo un elemento clave con el que no queda más remedio que sonreír (y en cierto modo odiar pero también sentir lástima por él).

Con reminiscencias de parajes mágicos y mitológicos, somos testigos, según avanzan las páginas, del viaje interno de la protagonista en el imaginario país de Japutistán, situado en plena estepa siberiana, donde todo es gris, triste y frío. Si alguien tenía ganas de hacerse diplomático (a mí nunca me entraron) leyendo este libro se le romperán muchos mitos y seguramente piense de forma más sosegada sobre la “buena vida” que le puede esperar ostentando tan elevado cargo.

El libro se defiende por sí mismo, por su tono ameno, sus diálogos irónicos y a ratos incluso divertidos y su buena prosa descriptiva en muchos pasajes. No se puede decir lo mismo de una portada que no hace justicia al contenido y que puede resultar engañoso a simple vista. Es lo único que no me gusta: dicha portada y quizás tampoco mucho el título del libro. El resto, lo verdaderamente importante, está bastante bien.

Cosano ha llegado a las librerías de toda España, esperamos, para quedarse.

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2 pensamientos en “Lecturas veraniegas: ‘Cándida Diplomática. Con MAYÚSCULAS’, de Helena Cosano

  1. No e leido el libro en cuestión, pero por la entrada ,que se refleja, parece ser interesante, ya que muchas veces, la palabra DIPLOMATICA, parece ser que es una gran meta, sin saber que a las que llegán por primera vez, no les van a dar las mejores embajadas, como pasa en este libro, bueno quien la escribe como es DIPLOMATICA, nadie mejor que ella sabe lo que significa que te manden a una embajada al confin de SIBERIA, o al confin del SAHARA, bueno que en todas las profesiones no es oro todo lo que reluce


  2. A mi nunca me han entrado ganas tampoco de hacerme diplomática, pero sí me gustaría conocer Japutistán. Habrá que llevar una manta para el frío 🙂

    Qué bueno aprender cositas nuevas tras las puertas.

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