Crítica película ‘X-Men: Días del futuro pasado’

En el mundo del tebeo, Días del futuro pasado ha llegado a ser una de las joyas de la corona entre todas las aventuras acaecidas por los X Men en sus cientos y cientos de números. ¿En qué consiste esta saga? Es una historia doble comprendida en los números 141 y 142 USA que traía la apasionante idea de las dimensiones temporales, donde los personajes viajaban a través del tiempo.

El equipo formado por Chris Claremont (al guión), John Byrne (dibujo) y Terry Austin (entintado) fue uno de los más exitosos y recordados y con el paso de los años se ha demostrado su carisma y nivel.

En el tebeo nos encontramos en un futuro desalentador y decadente. Los Centinelas (robots gigantes creados por una corporación controlada por el Gobierno) dominan el mundo y los mutantes son asesinados y perseguidos, componiendo el nivel más bajo de las pirámides sociales. Se malvive en un estado totalitario donde se controla todo. Se ha llegado a este nivel de decadencia a causa de la muerte del senador Kelly, un tipo anti mutante pero que con su muerte desencadenó un conjunto de conflictos, dejando a los pocos mutantes supervivientes en situación extrema.

Ese es el contexto del tebeo que la película (a grandes rasgos) ha tratado de adaptar.
Tras esta introducción, obligatorio es comparar ambas versiones y aclarar lo siguiente (para no llamar a engaño a los posibles lectores y/o espectadores del film).

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Bryan Singer retoma la dirección de este título de la franquicia mutante, donde andaban colgando hilos argumentales en todas sus películas predecesoras (X-Men, X-Men 2, X-Men 3, X-Men: Orígenes Lobezno, X-Men: Una nueva generación -link a crítica-,  y The Wolverine: Lobezno). Tras la sinopsis previa del comic (de obligada lectura para quien esté leyendo esto y se interese por el film), la película toma la idea básica pero inventa muchas cosas, desvirtuando elementos y empeorando la trama.

Un cambio sustancial es que mientras que en el comic Gata Sombra (Kitty Pride) es una de las pocas que puede contarlo y debe viajar al pasado para tratar de cambiar los acontecimientos, ayudada por Lobezno, en el film es Lobezno el personaje que viaja al pasado. El senador Kelly aquí se llama Trask y lo interpreta un Peter Dinklage (Tyrion Lannister en la serie Juego de tronos) más que digno pero que queda descrito como villano de segunda categoría. La película se basa en dar un amplio protagonismo a Mística (para que se luzca Jennifer Lawrence). Junto a ella, Lobezno (Hugh Jackman, quien sigue siendo el personaje mejor retratado en todas las películas) vuelve a ser claro elemento principal en la trama.

Se agradece de nuevo la aparición de los jóvenes Magneto y Profesor Xavier (Michael Fassbender y James McAvoy). Como novedad destacada encontramos a un personaje al que se da importancia, Mercurio, interpretado por Evan Peters y que es clave en la secuencia más amena del filme (rescate de Magneto en el Pentágono). En el lado opuesto, los cameos de personajes como Tormenta, Cíclope, Bishop o Jean Grey que son casi ridículos y más testimoniales que los de un figurante.

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En líneas generales, película aceptable y entretenida, con nivel artístico destacable, al igual que la anterior X-Men: Una nueva generación. Siendo exigentes, como cinta que podría haber hecho historia futura, deja cierta decepción por un motivo muy simple: ni esta ni ninguna de las entregas realizadas hasta ahora (aunque puedan salvarse momentos de las dos primeras entregas por fidelidad y originalidad inicial) se acerca a la magia de cualquiera de las historias que de pequeño uno podía leer en viñetas.

Cuando algún director sea capaz de introducir a Coloso, Rondador Nocturno, Gambito o Cable con algún tipo de protagonismo o se adapte un guión con fidelidad (cualquiera de Claremont, no debe ser tan difícil), retiraré estas palabras.

La saga de mutantes con el gen X fue creada en 1963 por Stan Lee y Jack Kirby, convirtiéndola en una de las franquicias más destacadas del mundo de los superhéroes. En sus páginas reside la verdadera magia de X-Men aunque las películas nos hagan pasar ratos amenos. Lo de las viñetas es otra historia.

Para fans. Hay escena post créditos tras el final de la película…

Alberto Quintanilla

 

‘X Men: Primera Generación’: Convincente regreso a los orígenes de los mutantes

X Men: Primera Generación ya está en los cines españoles, para alegría y pasión de los jóvenes seguidores de los mutantes más famosos de la historia y desgracia de los detractores de los blockbuster comerciales de acción que prometen entretenimiento y poco trasfondo épico. Pongamos un breve contexto de antecedentes para no iniciados: Bryan Singer dirigió hace años una sugerente primera película llamada X Men y su notable secuela X Men 2. Ahí se cortó el grifo que prometía cosas interesantes y creatividad. Llegaron X Men 3 olvidable a todas luces (de la mano de Brett Ratner) y X Men Origins: Wolverine (Lobezno) -a mi entender bastante mediocre por mucho que Hugh Jackman sea un actor excelente para encarnar al mítico personaje-.

Así las cosas, FOX apuesta ahora por relanzar la saga con una precuela que pueda contentar a los fans antes de encaramarse a un posible X Men 4 que dé al traste por completo con uno de los grupos más interesantes jamás creados en el universo del comic de Marvel. Para ello se cuenta de nuevo con Bryan Singer, que absorbido al parecer por compromisos laborales, regresa como productor mientras que el director al mando es Matthew Vaungh, (Kick-Ass).

X Men: Primera Generación es un retorno al pasado, al embrión del que surgió todo. Básicamente podemos ver la amistad del Profesor Charles Xavier y Magneto -encarnados por los muy competentes James McAvoy y Michael Fassbender- cuyo desarrollo paralelo es prácticamente lo mejor de la película. Creo que los fans en general se sentirán satisfechos porque se muestran cosas interesantes: por qué Magneto se pasó al lado de los villanos, por qué Xavier quedó postrado en silla de ruedas, por qué Mística abandonó el grupo, por qué Bestia se transformó de simple científico con pies gigantes a mutante peludo azul…

 

Bajo el envoltorio de los años 60 y un contexto político marcado por la Guerra Fría y la crisis de los misiles de Cuba la película trata de mantener ritmo de entretenimiento durante dos horas y veinte minutos. A ratos está bien, no lo niego, pero que nadie divague ni busque filosofía porque los personajes en su mayoría caen en el vacío profundo. El caso más claro es el del español Álex González -ni una sola frase y presencia prácticamente testimonial-. Al menos seguro que los 7 meses que pasó en el proyecto le dejaron una gran experiencia personal, ya que su personaje Marea no es que vaya a ser muy recordado, realmente. Otros secundarios vacíos y simples son Emma Frost, Azazel, Moira McTaggart, Kaos, Banshee… es decir casi todos salvo Xavier y Magneto, que son los únicos que no están de relleno. La Bestia y Mística también son interesantes. Otro punto a favor es que sale Kevin Bacon como malo malísimo al que Magneto odia y contra el que clama venganza. Tranquilos, Bacon vuelve a parecer buen actor como en sus inicios.

Por cierto, en el guión se agradece el esfuerzo por los detalles profundos con mensajes subliminales que pueden calar en el público adolescente: No es tan malo ser diferente al resto, los valores de la amistad y la lealtad deben permanecer siempre que sea posible, etc…

En fin, como blockbuster que pretende ser, es convincente y aprueba con nota aceptable pero el que espere el peliculón definitivo de los X Men quedará chafado. De hecho, el tema militar termina aburriendo un poco y se alarga demasiado. La recomiendo para amantes del género pero déjenme que confiese que los comics me llenan mucho más. Ya que estamos, como iniciación a la saga, si a alguien le apetece, recomiendo uno de los mejores tomos de aventuras de la Patrulla X clásica -la de los personajes más populares como Lobezno, Rondador Nocturno, Coloso, Tormenta o Cíclope-, editado por PANINI y que incluye una de las épocas doradas del grupo.