Crítica: ‘The Artist’, grandioso homenaje a la magia del cine mudo


Entre multitud de filmes insulsos o repetitivos, siempre hay una o dos joyas anuales que llegan por sorpresa y se convierten en películas de culto o maravillosas. Esos reductos son difíciles de ver pero siempre hay alguno y aquí llega el de este año. Con The Artist hay que comenzar siendo contundentes: Deliciosa y conmovedora, es una de las más gratas sorpresas de la temporada.

De producción francesa, ha sido premiada internacionalmente (Mejor filme en el New York Film Critics’ Circle, que también galardonó al francés Michel Hazanavicius como mejor director; Premio al mejor actor para Jean Dujardin en Cannes…); también ha triunfado en nuestro país, concretamente en San Sebastián (Premio del público) y el Festival de Cine Europeo Sevilla (Premio del público).

Además, es ya entre numerosos entendidos una de las favoritas para luchar en los Oscars 2012.

Plagada de múltiples detalles, enamorará a los que suspiran con las películas de corte clásico y siempre adoraron a Buster Keaton, Charles Chaplin, Douglas Fairbanks, Joan Crawford o Gloria Swanson… por citar a algunas estrellas del cine mudo. The Artist es un grandioso homenaje a la magia que destilaban aquellas películas y un canto al amor, la futilidad del éxito (puede ser efímero y depender de múltiples circunstancias…) y sobre todo al CINE (así, con mayúsculas).

¿Puede triunfar una película muda, rodada en blanco y negro y sin un reparto famoso? Sí. Y lo merece. Comenzando por sus méritos técnicos: preciosista fotografía de Guillaume Schiffman, aplicada y genial música del compositor Ludovic Bource… sin olvidar otras virtudes como su guión, ritmo, dirección e interpretación.

El reparto está sustentado en sus dos espléndidos protagonistas: Jean Dujardin -quien da vida a un actor de éxito llamado George Valentin, el cual verá comenzar su decadencia con la llegada del sonoro- y Bérénice Bejo -quien encarna a la joven aspirante a actriz Peppy Miller y logrará su sueño comenzando desde lo más bajo-. El cruce entre ambos fortalece una historia de amor puro en una época convulsa para muchos, el Hollywood de los años 20.

También se deja ver el buen hacer de John Goodman, Penelope Ann Miller e incluso un cameo de Malcolm McDowell. Entre unas cosas y otras, The Artist se transforma en un ejercicio muy inteligente de originalidad e ideas que deja un gran sabor. No se la pierdan.

The Artist se estrena el próximo viernes 16 de diciembre en España.
Texto: Alberto Quintanilla
Fotos: Alta Films

Crítica de ‘La Cosa’ (The Thing), descafeinada precuela del clásico de John Carpenter

Hoy se estrena en España la cinta de terror La Cosa (The Thing), producto que sirve de precuela a la popular película homónima dirigida por John Carpenter en 1982.

Si aquella fue objeto de culto y pasó a ser algo especial para los amantes del género, esta nueva versión se queda en descafeinada y anodina a pesar de mostrar parajes fantásticos de la Antártida. Esos planos son atractivos. La película no tanto.

El responsable, en esta ocasión, es Matthijs Van Heijningen Jr., director de Army of the Dead. Los efectos especiales son correctos, y la actriz principal, Mary Elizabeth Winstead, mantiene el tipo en todo momento aunque el producto se resiente por momentos. En Sitges pasó sin mucho entusiasmo y hoy llega a las pantallas con el atractivo único de poder decir bien claro que ha tratado de “rememorar” bastantes aspectos de la saga Alien de Ridley Scott (salvando mucho las distancias y quedando bastante lejos).

La historia se resume en una línea: Un grupo de investigadores descubre en la Antártida restos de un alienígena que recobrará la vida y sin quererlo será su peor pesadilla.

Mezcla momentos gore con alguna gota de subgénero slasher aunque trata de ser seria.

Para indecisos, aclarar: es correcta e interesante solo para amantes del género sin muchas exquisiteces o exigencias. Promete poco. Justo lo que da.

Estreno de ‘Intruders’, de Juan Carlos Fresnadillo: ‘CaraHueca’ y película algo hueca también

Intruders llega hoy a las pantallas españolas y lo hace a lo grande en cuanto a distribución con un director a la cabeza muy solvente: Juan Carlos Fresnadillo, uno de los talentos más versátiles de nuestro cine. Viene avalado por el genial corto Esposados, el excelente debut en el largo que supuso Intacto (para mí una de las mejores películas españolas de los últimos años) y la terrorífica pero bien tratada 28 semanas después.

Así pues, todo parecía ir de cara para gozar con la nueva propuesta del director canario. Para no dar demasiados rodeos diré que Intruders me ha decepcionado un poco.

Resumamos:

Fresnadillo me parece un excelente director. Decenas de planos auténticamente planificados en cada secuencia, ritmo que busca dar suspense… Hay actores muy solventes (Clive Owen y Pilar López de Ayala llevan el peso; Daniel Brühl es más bien un testimonial; Héctor Alterio hace un cameo y la niña Ella Purnell brilla bastante).

¿Qué ocurre entonces? Que Intruders es todo lo contrario a Intacto (que era original, atrevida, tenía garra…). En Intruders falla lo importante: LA HISTORIA que nos cuenta está carente de originalidad. Suena a pastiches y refritos vistos ya mil veces. Ni terror real, ni magia, ni emoción, ni suspense (todo es predecible a los 20 minutos y nos deja de interesar el supuesto misterio de “¿Quién es CaraHueca?”)… y por favor, que alguien se fije en el maquillaje de Pilar López de Ayala en su aparición en la segunda parte del metraje (parece de broma). Y del acento “español” de Owen ni hablemos, aunque sea solo una escena. Esto podrían parecer nimiedades pero chirrían.

Eso sí, el conjunto técnico y artístico es tan bueno que la película se salva y desde aquí digo que la película merece verse… pero para mí está vacía si no cuenta algo que atrape y queda hueca (como el nombre del protagonista misterioso). Y me da rabia que Fresnadillo no haya acertado con un guión mejor. Cuando lo haga, hará historia con mayúsculas. Talento le sobra… Vean Intacto de nuevo y me entenderán.

Crítica ‘La Deuda’, (preestreno): espionaje bien trazado y aire fresco para la cartelera

John Madden logró un éxito desorbitado en 1999 con la sobrevalorada Shakespeare in love (que quizá constituya uno de los títulos más flojos que ha ganado nunca el Oscar en la categoría principal; se llevó en total 7 estatuillas). Años después Madden se aventuró en un proyecto aún más prescindible: La Mandolina del Capitán Corelli,  que hasta ahora era su último trabajo como realizador. La citada era una cinta inefable de la que Madden afortunadamente se resarce con una nueva e interesante propuesta cinematográfica: La Deuda*, un apasionante thriller con sabor a las mejores películas de espías de los últimos tiempos.

Me ha sorprendido gratamente descubrir que La Deuda bebe mucho de obras magníficas como aquella Munich de Spielberg, coincidiendo ambas en que tratan el tema del espionaje y los métodos de los servicios secretos israelíes con sumo cuidado y dotando de realismo y brillantez al resultado en la pantalla. Munich son palabras mayores para quien esto escribe pero La Deuda, aún siendo claramente inferior, tiene muchas garantías para perdurar como uno de los grandes estrenos de 2011.

En realidad, es un remake de la película israelí HaHov (2007), de Assaf  Bernstein. Entre las novedades que aporta esta nueva versión están su más que contrastado reparto de renombre, ya que La Deuda cuenta con Sam Worthington, Tom Wilkinson y especialmente dos nombres clave: Jessica Chastain y Helen Mirren -excelentes ambas intérpretes femeninas encarnando al mismo personaje con una diferencia temporal de tres décadas-.

Jessica Chastain será a buen seguro uno de los recientes descubrimientos de Hollywood, que además brilla por partida doble tanto en la citada La Deuda como en la esperadísima y controvertida El Árbol de la Vida, de Terrence Malick (ya adelanto que a mí El Árbol de la Vida, que también he tenido ocasión de ver, me ha encantado).

En La Deuda se superponen dos tramas: una en el pasado y otra en el presente, donde un grupo de agentes del Mossad, servicio de inteligencia israelí, quieren dar caza a un nazi al que localizan en Berlín. La trama de 1966 se va paralelamente alternando en la narración con la de 30 años después (en la actualidad). Todos los diferentes personajes están bien tratados y caracterizados (los 3 actores de la trama pasada son Worthington, Chastain y Marton Csokas y los 3 de la actual son Wilkinson, Mirren y Ciaran Hinds). A estos seis actores hay que sumar al villano, Jesper Christensen, muy creíble y digno en su papel de nazi reciclado en funciones médicas de ginecología.

Es entretenida y todo queda muy conjuntado, dejando en el espectador una valoración positiva, aunque alguno pueda achacarle  -no sin cierta razón- cierto tono de autocomplacencia y de giro innecesario hacia el final. Aún así, La Deuda contiene una buena dosis de drama, intriga, aventura y suspense junto a grandes interpretaciones y situaciones atractivas, especialmente en la historia que transcurre en 1966. Todo un divertimento de espías como hacía tiempo no se veía…

Lo dicho, una grata sorpresa que se estrena hoy 8 de septiembre (jueves) a causa del festivo de mañana viernes en Madrid.

*Esta película fue vista hace días en un pase privado para bloggers a modo de preestreno en las oficinas de Universal.

‘Super 8’, producto de nostalgia ochentera: impresiones buenas y malas

Ya se ha estrenado (y con éxito) la película más esperada del periodo estival: Super 8, distribuida por Paramount.

J.J. Abrams, creador de la serie Perdidos y artífice de Misión Imposible 3 y Star Trek XI, se embarcó de la mano de la producción del Rey Midas Spielberg para remover esas conciencias y nostalgias ochenteras. Mi impresión es que lo ha hecho con acierto y la película se disfruta. Eso sí, de ahí a que sea un clásico instantáneo y la joya maravillosa que quieren vender en muchos sitios… puede haber un abismo. Vayamos por partes:

En conjunto, creo que está bastante bien aunque hay que reconocer que muchos personajes secundarios quedan desdibujadísimos. Abrams logra hacerla entretenida y tiene momentos estupendos (el descarrilamiento del tren, la escena de la gasolinera…), potenciando de forma excelente el uso adecuado de la música de Michael Giacchino y el de unos buenísimos efectos especiales. Hay que admitir que Super 8 es quizá de lo mejor que hay ahora mismo en cartelera en la presente temporada veraniega (junto a El Origen del Planeta de los Simios e insisto en esa maravilla llamada El hombre de al lado).

Si no saben qué ir a ver y optan por Super 8 les anticipo que no se aburrirán. Me gustó bastante. Eso sí, no olviden verla en VERSIÓN ORIGINAL si pueden. Lo pongo en mayúsculas porque el doblaje del tráiler al castellano me parece penoso. No quiero imaginar cómo será ver así toda la película (deseché ir al preestreno de ET+Super 8 en los Yelmo Isla Azul por esa misma razón).

Ahora lo negativo: Dicen muchos que Super 8 puede ser calificada como una mezcla entre E.T., Los Goonies y Encuentros en la tercera fase. Maldita manía la de buscar comparaciones. Eso es simplemente una forma de simplificar un producto, no nos engañemos. De hecho:

*Solo se parece a Los Goonies en que un grupo de niños son los protagonistas (pero en Los Goonies había muchísimas más aventuras).

*A E.T. se parece en algunos aspectos de forma, pero no en el fondo. Le falta su frescura y naturalidad. Carece de su magia emotiva.

*De Encuentros en la tercera fase podemos decir que hay reminiscencias en los efectos especiales y en algunos aspectos genéricos al tratar el tema “del espacio exterior”. La atmósfera no tiene nada que ver.

LO MEJOR DE SUPER 8 es la capacidad de rememorarnos la nostalgia de los 80 con acierto y calidad a quienes crecimos en esos años. También los efectos especiales, la música y las interpretaciones infantiles (especialmente la de Elle Fanning) son destacables.

LO PEOR DE SUPER 8 es su final algo manido. Por desgracia, todo se va desinflando según avanza el metraje.

Conclusión general: VISIONADO RECOMENDADO. La mejor crítica que he encontrado sobre la película es la de Carlos Boyero en El País. Por si la quieren leer

‘Blackthorn. Sin destino’, un western atípico; un oasis que viene a salvar la cartelera veraniega

Siempre estuvo a la sombra de aquel joven genio adelantado a su tiempo llamado Alejandro Amenábar. Los que creíamos en el talento de Mateo Gil (co-guionista de Tesis, Abre los ojos)  y director de Nadie conoce a nadie (1999) -ciertamente mejorable e irregular pero tampoco horrible- y cortos como Dime que yo -reciente ganador de un Goya-, sabíamos en el fondo que Gil tenía mucho todavía por contar porque la escritura y el cine laten por sus venas.

Mateo Gil apareció en la premiere de Agora (celebrada en octubre de 2009) como un invitado más en el que casi nadie reparaba. Y eso que volvía a colaborar con Amenábar en el guión tras años de distancia. Me acerqué a él y le pregunté por sus proyectos. Me habló de que estaba pergeñando algo llamado Blackthorn, que iba a ser un western. Me quedé con la copla, así lo conté en Pasionporelcine.es (web ya tristemente desaparecida) y me entró la duda sobre qué tipo de película podría esperar… Reitero que Nadie conoce a nadie me había dejado algo frío pero algo me decía que Mateo aún podría sorprendernos, aunque hubieran pasado tantos años y no hubiera vuelto a dirigir ningún largo.

Este fin de semana ha llegado finalmente el resultado a las pantallas de los cines españoles bajo el título de Blackthorn. Sin destino y tengo la respuesta. Puedo decir, tras haberla reposado unos días (tuve ocasión de verla en un preestreno), que me hace feliz descubrir que Mateo Gil ha hecho algo muy bueno. De lo mejorcito que se ha visto en el cine español en los últimos tiempos. Me dan ganas de volver a revisar esos planos magníficos, esa historia humana, esa interpretación maravillosa de Sam Shepard, ese mito redescubierto de Butch Cassidy, forajido de leyenda que todos amamos siendo niños al ver Dos hombres y un destino

Blackthorn es un western atípico y bien construido, un conglomerado de estampas del oeste originales y bien unidas, con saltos al pasado y al presente en una narración sobresaliente. Y para los desconfiados: Noriega vuelve a estar bien. Casi tanto como en El lobo (2004), de Miguel Courtois. Sam Shepard se pasa de bueno. Es SU papel (la mayúscula es premeditada). También acompañan los secundarios Stephen Rea y Magaly Solier.

Con la cantidad de títulos mediocres que pueblan las ciudades de los cines en verano, encontrarse con Blackthorn es ver un oasis en un desierto. Que la disfruten…

*De regalo, un diálogo para recordar:

-Podrías haberte hecho con un hacendado. Serías rico.

-He sido libre como el viento. No hay mayor riqueza que esa…

‘El Gatopardo’ se reestrena con una versión restaurada en los Cines Verdi de Madrid

Una de las obras maestras de Luchino Visconti, El Gatopardo (Il Gattopardo, 1963), se podrá ver en los Cines Verdi de Madrid, desde este viernes 3 de junio de 2011, en una versión de imagen completamente restaurada y con su metraje íntegro original. Sin duda, una ocasión única para ver en pantalla grande y a estupenda resolución una película inolvidable.

El motivo del reestreno de este memorable filme, protagonizado por Burt Lancaster, Claudia Cardinale y Alain Delon es la celebración del 150º Aniversario de la Unificación de Italia. La copia ha sido restaurada gracias a la Cineteca di Bolognia, en colaboración con L’Immagine Ritrovata, The Film Foundation, Pathé, Twentieth Century Fox y el Centro Sperimentale di Cinematografia-Cineteca Nazionale.

Como se ha dicho, se trata del estreno de la copia en 35 mm con la imagen restaurada en el TECHNICOLOR original y con su duración íntegra (188 minutos) lo que supone una oportunidad única para revisitar, descubrir y disfrutar en la gran pantalla esta joya del Séptimo Arte, galardonada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1963.

Aquí uno que se apuntará a verla de nuevo estos días y desea que aguante unas cuantas semanas en cartel.

Crítica de ‘Midnight in Paris’, vuelve el mejor Woody Allen desde ‘Match Point’

Aparte de una película por año, pocas cosas más podemos pedir a Woody Allen. Algunos no paran de achacarle que es repetitivo, que innova poco en sus tramas o que se ha quedado estancado hace años pero pedirle que trate de mostrar cosas originales o argumentos novedosos con periodicidad anual sería casi un oprobio.

Curiosamente, con Midnight in Paris, que ha inaugurado con éxito y aplausos el Festival de Cannes y que se estrena mañana viernes en España, Allen consigue una de las mejores películas de su etapa más reciente (la mejor con diferencia junto a Match Point y Si la cosa funciona -links a las críticas-, aunque ésta última era algo más irregular). Al igual que hiciera en la última mencionada, donde Larry David era el alter ego del propio realizador neoyorquino, Allen utiliza ahora a Owen Wilson como trasunto de sí mismo.

Wilson merece alabanzas por su notable interpretación, alejándose de la mediocridad que poblaba su filmografía hasta ahora, donde estaba encasillado en comedias de desigual acierto. Aquí interpreta a Gil, un guionista de Hollywood hastiado de su trabajo y aspirante a escritor, que disfruta en París de unas vacaciones junto a Inez, su novia y futura mujer (Rachel Mc Adams) y sus conservadores suegros. Mientras ella está deseando regresar a Malibú e instalarse allí, él sigue soñando con ser un bohemio y quedarse instalado en la ciudad del amor para escribir novelas y alejarse de su vida gris en EE.UU.

Como le ocurre a mucha gente en la vida real, Gil opta por refugiarse en sus sueños, pensando continuamente en la Francia de los años 20, en la que le hubiera encantado vivir. Una noche la casualidad le permite verse teletransportado, como en el cuento de Cenicienta, a ese mundo ansiado, que le proporcionará alegrías y al espectador gran diversión. Así, podrá vivir realmente como soñaba y conocer en persona a escritores, cineastas, pintores… todos ellos genios que hicieron historia. Además, se enamorará de Adriana (Marion Cotillard), quien fuera amante de Picasso. Por la pantalla desfilan personajes tan diversos y variopintos como Hemingway, Pablo Ruiz Picasso, Gertrude Stein (Kathy Bates), Salvador Dalí (Adrien Brody), el matrimonio Scott Fitzgerald, Cole Porter, Toulouse-Lautrec, Belmonte, Luis Buñuel, Man Ray, etc…

¿Qué ofrece el bueno de Woody en esta ocasión? Ni más ni menos que una divertida comedia romántica con reminiscencias de los mejores chistes del Allen de épocas gloriosas y una narración impecablemente tratada, que no decae en ningún momento y hace disfrutar a todo aquel que tenga algo de inquietudes culturales.

El guión de Allen se plaga de humor inteligente, manteniendo interés en los “dos mundos dimensionales” y nos deja una moraleja estupenda, como casi siempre: nos aferramos a épocas pasadas y soñamos con nostalgias y tiempos no vividos desechando un presente al que no prestamos la atención necesaria por cobardía u otros motivos. Sin embargo, Allen deja un poso optimista y nos anima a reconocer que somos inconformistas pero podemos intentar “aprovechar el ahora” aunque la vida sea insatisfactoria. Woody Allen pergeña un filme fresco, sin costuras ni complejos, animado y sobre todo mucho más completo que lo último que venía ofreciendo desde hace años. Estamos de enhorabuena. Ojalá dure el ingenio del maestro mucho tiempo.

LO MEJOR: Aporta un buen puñado de cameos mediáticos que cumplen: Adrien Brody, Carla Bruni, Kathy Bates… junto a un triángulo protagonista de alto nivel (el citado Owen Wilson, Rachel McAdams y Marion Cotillard).

LO PEOR:  Hay un trasluz de cierto conformismo en Allen. Prefiere no arriesgar pero no lo necesita.

Crítica de ‘Primos’, la nueva comedia de Daniel Sánchez Arévalo (pase bloggers Madrid)


El pasado martes 1 de febrero se celebró en las oficinas de Warner un pase para bloggers de la película Primos. Allí acudimos y tuvimos ocasión de comentar la película con el director Daniel Sánchez Arévalo y uno de los actores, Antonio de la Torre.

El cineasta regresa de nuevo a la actualidad cinéfila con su tercera película, tras su prometedor debut AzulOscuroCasiNegro y su excesiva y densa Gordos. Con Primos, Sánchez Arévalo tiene un propósito claro: que el espectador se divierta e intente pasarlo bien. Una forma de despojarse de sus neuras y traumas (reconocidos por él mismo) y que quizá ayude con su humor directo superar los malos momentos sufridos ante las rupturas y problemas de pareja.

Para ello se apoya en un sólido guión y un reparto ya conocido de amigos de confianza, encabezados por Quim Gutiérrez y Raúl Arévalo, a los que se une un hipocondríaco y algo exagerado Adrián Lastra, que son el triángulo clave del filme. También apoyan al reparto Clara Lago, Inma Cuesta, Nuria Gago y Alicia Rubio (aunque el más carismático de los secundarios es Antonio de la Torre, otra vez estupendo).


Diego (Quim Gutiérrez) y sus dos primos (Arévalo y Lastra) se lanzan a un viaje a la siempre hermosa ciudad cántabra de Comillas, donde intentarán recuperar un antiguo amor de Diego, (Inma Cuesta), la cual tiene un niño de 9 años.  Diego trata de evadirse de los fantasmas que le acaba de provocar su novia (Nuria Gago), quien le ha dejado plantado antes de su boda. El intento de comedia llevado al máximo exponente se traduce en unos tramos con ingenio, recuerdos a la nostalgia de la infancia (¿quién no ha tarareado a los BackStreetBoys alguna vez?) y un personaje inolvidable: Bachi el borrachi, interpretado por Antonio de la Torre, que tendrá una relación muy extraña de amor odio con su hija, prostituta (Clara Lago).

Algunas situaciones respiran cierta irrealidad y los personajes quedan forzados a ratos (el niño se vuelve a veces cargante y su relación con Lastra no es del todo creíble) pero el conjunto deja buen sabor de boca y supera a Gordos con diferencia porque los personajes están mejor trabajados y casi todos tienen una evolución (excepto Nuria Gago y Alicia Rubio, que aparecen muy poco). Sánchez Arévalo es bueno en los diálogos y se nota, aunque le guste incluir algún tono soez reiterativo en algunas frases.

Recomendable para pasar un rato entretenido porque hace reflexionar sobre la soledad, la madurez y las parejas. Aún así, creo que la mejor película de Sánchez Arévalo (cuyas obras más redondas  de momento son el corto Física II y su debut AzulOscuroCasiNegro)  está por llegar.

‘Animal Kingdom’, tráiler oficial subtitulado al castellano (estreno 14 de enero)

Animal Kingdom puede ser la película del próximo y cercano 2011. Pinchen el link para acceder a la web y todo su material gráfico.

TODOS ATENTOS, de verdad. El estreno  en cines llegará el 14 de enero.  

No digo más. Que hablen las imágenes.