‘Mátalos suavemente’, a vueltas con la mafia

Mátalos suavemente es el título con el que se ha adaptado la tercera novela que escribió George V.Higgins, autor de Los amigos de Eddie Coyle. Fluyen por la película de Andrew Dominik (realizador de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford) minutos que recuerdan a gran cine negro, con una bala precisa en la recámara llamada Brad Pitt ejerciendo de núcleo de todo, de digno protagonista por el que se suceden casi todos los hechos del filme.

Sin embargo, es éste un thriller lleno de secundarios logrados (James Gandolfini, Richard Jenkins, Vincent Curatola o Ray Liotta), todos ellos un puñado de personajes oscuros, delincuentes que ejemplifican el fin del sueño americano y los valores inculcados en aquella sociedad. Se dejan ver con agrado un conjunto de guiños de humor, cinismo y dureza necesarios para la credibilidad y empaque de la cinta en su contexto.

Gran acierto son un par de matones de poca monta, que representan el mundo del perdedor más absoluto (Scoot McNairy y Ben Mendelsohn), y por los que llegamos a sentir algo más que compasión. Ambos son contratados por un mafioso para dar un golpe en una timba. Lógicamente, algo no saldrá como esperaban y a partir de ahí se irá complicando una trama basada en una pirámide de personajes, a cual más insólito.

Lo curioso es que siendo un mundo de mafiosos lo que retrata, Dominik se centra en aspectos de diálogo y deja en un segundo plano la acción, que viene mostrada en momentos puntuales, capaces de dar un vuelco al espectador por su velocidad en alguna acción inesperada.

No llega a la grandeza de Tarantino, Coppola, Scorsese o incluso los Coen cuando se aferran al cine negro, pero Dominik labra una buena cinta que solo carece de un pequeño acierto más en su desarrollo para ser redonda.

Ambientada en pleno comienzo de la crisis estadounidense y bajo el contexto de unas elecciones generales entre Bush y Obama (sus discursos televisivos acompañan de fondo varias secuencias), Mátalos suavemente es desenfadada y atractiva. Bastante disfrutable.